El 21 de Julio de
1861 se produjo la primera gran batalla de la guerra de recesión de los Estados
Unidos, conocida como la batalla de Bull Run. Se originó en Manassas, Virginia,
junto a la plantación del caballero Wilmer Mclean. Aquel primer conflicto ocurrió
tan cerca de su casa que un proyectil atravesó la pared de su cocina.
Ver la guerra tan
cerca, hizo que Mclean decidiera cambiar temporalmente su residencia y se llevó
a su familia lejos de la guerra en búsqueda de paz y seguridad.
Cuatro años más
tarde el general Robert Lee se encontraba en Appomattox con lo que restaban de
sus tropas. Era el 9 de abril de 1865 y el general confederado decidió que la
guerra debía finalizar y que era momento de rendirse. Organizó una reunión con
el general Grant para negociar los términos de dicha rendición. Aquella reunión
se celebró en el salón de una casa del lugar, que curiosamente era la nueva
casa de Wilmer Mclean.
En un sorprendente
giro del destino. En una guerra en la que participaron miles de personas y que
se realizó en una gran cantidad de distintas localidades, se puede llegar a decir
que la guerra comenzó y acabó en la casa de un hombre, que al parecer tuvo poco
que ver con el resto del conflicto.
Una vez pasado
todo esto, el señor Mclean (quien además quedó en la ruina y su casa fue
saqueada por coleccionistas y turistas) declaró: “La guerra comenzó frente a mi
casa y terminó en mi patio”. (Era un caballero de la época, y con esa flema se
lo tomaban todo).
Esta sorprendente
historia muestra como la vida tiene en ocasiones una manera muy irónica de comportarse
Referencias: https://prologue.blogs.archives.gov/2010/11/10/the-peculiar-story-of-wilmer-mclean/ https://www.harpercollins.com/products/the-greatest-stories-never-told-rick-beyer?variant=32154125402146
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